En los últimos años han aparecido
cerámicas de muy alta resistencia formadas por un núcleo
de Oxido de Aluminio que se recubre de capas de Porcelana para dar
la forma del diente que queremos tratar.
Hasta ese momento las coronas (fundas) se realizaban
con una base metálica que era necesario enmascarar poniendo
en un espesor de algo más de 1mm. La capa metálica,
otra capa para ocultar el color gris del metal y una tercera que
daba el color y la forma al diente. A veces, el resultado era bueno
pero con algo de falta de “vida” al diente (translucidez).
Además si se retraía un poco la encía dejaba
ver en la unión un reborde oscuro que en dientes anteriores
resultaba antiestético.
Con estas nuevas cerámicas, conseguimos
en la actualidad una naturalidad y belleza absolutas ya que el color
sale del seno del diente como en los naturales y no de la superficie
como en las coronas de metal-porcelana. Además su resistencia
es muy alta no produciéndose casos de fracturas.